No todos los niños que son muy «movidos» o que presentan episodios de inquietud o agitación son hiperactivos. El diagnóstico de TDAH por parte de un psicólogo ha de producirse en todo caso tras contrastar la información con los padres y con la escuela. El objetivo primero ha de ser contextualizar esa presunta hiperactividad y ver si se trata de un mecanismo de respuesta concreta, somo señala en este interesante artículo en La Vanguardia José R. Ubieto autor del libro “TDAH. Hablar con el cuerpo” (EdiUoc, 2014).
Puedes acceder al artículo desde aquí