«Cuidado que te ensucias», «Ojo no caigas», «No toques nada del suelo».
Frases comunes en la mayoría de padres. Y en muchos casos, muestran una obsesión por la higiene y seguridad corporal de los niños. Pero como muchas obsesiones puede ser excesiva y no estar justificada, pues esta sobreprotección no sólo impide el fortalecimiento de las defensas del cuerpo de los pequeños, sino que frena y dificulta su desarrollo personal, como remarca este artículo publicado en el diario Ara.